miércoles, 23 de mayo de 2018

Los capiteles del Museo de Jaèn

El Museo de Jaén ocupa un edificio de Antonio Flórez Urdapilleta, de cualidades arquitectónicas muy interesantes, si lo contemplamos desde el punto de vista de la historia de la arquitectura. En la actualidad, contando incluso con las reformas que le aplicaron a finales de los sesenta del siglo pasado,  está demasiado condicionado por ideas ampliamente superadas. Las entreplantas que se le añadieron para incrementar la superficie expositiva proporcionan una sensación particularmente agobiante. De ahí que, como indiqué en otro momento, no se entienda bien que el edificio concebido para ser el Museo Íbero de Jaén no lo hubiera sido con un objetivo más amplio...
En todo caso, la instalación museística no destaca negativamente entre los de similar concepción, aunque me ha llamado la atención el modo de sistematizar las cartelas, mediante una fórmula de gran ambición y apariencia rigurosa, que, como veremos enseguida, no siempre es apropiada.

JAMU798
De las piezas albergadas en él hay varias de especial significación. La primera es un capitel (o capitel-imposta), procedente de Martos, que en la cartela se valora como "Capitel. Caliza. Martos (Jaén). Contexto cultural: época romana. Función Decorativa-Constructiva".  Obviamente, la lectura de la cartela me ha dejado perplejo... Al parecer, el capitel apareció a mediados del siglo XX en los muros de una casa de Martos.
Destaca en él una concepción estructural ajena a los usos romanos más comunes y, en general, a los grecolatinos. Aunque en la ficha del museo lo consideran "capitel de sección cuadrada o cuadrifronte" (sic), es importante advertir que concebir un capitel con forma paralelepipédica como éste, choca frontalmente con la idea estructural de concentrar cargas, que es específica los capiteles en casi todas las concepciones culturales no orientales, y por supuesto, de las variedades (órdenes) grecolatinas. En consecuencia, atendiendo a sus cualidades constructivas, sería más oportuno valorarlo como "imposta" o, con más precisión como "capitel imposta", dado que está tallado en más de dos caras. Sea como fuere, desde ese punto de vista y si asumimos como hipótesis su relación con "lo romano", deberíamos enfatizar que se trata de un capitel con fuerte ascendencia local.

Capitel del Tholos de Delfos (adviértase que la parte superior está reconstruida)
Desde ese localismo, es obvio que los elementos que recubren su superficie son de manifiesto origen grecolatino: el ornato en doble S es frecuente entre las variedades corintizantes desde, al menos, tiempos republicanos; y lo mismo se puede decir de las "palmas" de perfil triangular, que podrían haber sido generadas por la yuxtaposición de dos medias palmas, según fórmula común en las coronas de hojas que suelen recubrir los cestos de los capiteles corintios, en las cenefas empleadas bajo los capiteles jónicos y en toda suerte de ornatos de desarrollo longitudinal. Otro tanto se podría decir de los recercados, comunes en los relieves de época romana.
En ese universo de influjos latinos es una anomalía relativa el "recrecido" inferior, que le conectaría con un fuste más o menos cilíndrico; esa cualidad pudiera sugerir una especie de astrágalo de concepción burda.
En todo caso, desde las cualidades ornamentales y a tenor de que su relación con ciertos relieves de Cástulo, considerados de época íbera, es clara, también debiera replantearse su consideración como un objeto realizado "en contexto cultural romano". 
A pesar de los posibles paralelismos que se pueden establecer, por ejemplo, con capiteles pompeyanos o con las variedades corintizantes citadas, la concepción estructural y el ornato hacen pensar en concepciones arquitectónicas afines a las relacionadas con el recercado de Cástulo, que se pueden ver en el Museo Íbero de Jaén. Incluso los elementos formales guardan una relación que nos remiten al Tholos de  Delfos (ha. 370), donde se emplearon fórmulas comparables (ver imagen adjunta). (Aunque la reconstrucción que ofrece el Museo de Delfos puede ser discutible, sobre todo, en la zona del ábaco  —lo “normal” es que tuviera un ábaco de mayor concavidad—, no parece desafortunada la reconstrucción de la parte media. Además, como adelantaba líneas atrás, esa manera de combinar zarcillos en "S" es fórmula recurrente en la ornamentación griega que podemos ver, tanto en lo arquitectónico como en la cerámica.)
En consecuencia, si los relieves de Cástulo han sido fechados entre finales del siglo IV y principios del III a. JC., los del JAMU798 deberían ser catalogados en la misma época. En consecuencia, no se debería relacionar este capitel con la cultura romana sino con los influjos griegos, aunque ello genere preguntas incómodas o desconcertantes...

JAMU1160
El JAMU1160, procedente del Cotijo de la Chica (Peal del Becerro), está valorado en el catálogo accesible del museo como "capitel de piedra caliza perteneciente a una pilastra. Capitel corintio con decoración de hojas de acanto en tres alturas". En realidad es un capitel corintio concebido para una columna adosada, con la particularidad de que fue tallado en el bloque que lo empotraba al muro anexo. Frente a lo expresado en la cartela, no coronó una pilastra, si entendemos por tal la "columna de sección cuadrangular" como sugiere el DRAE.
Aunque está muy erosionado, se perciben varios elementos de especial significación; entre ellos, el collarino abocelado, que es relativamente anómalo en Hispania y que suele ser indicio de épocas tempranas. Otro tanto sugieren los acantos y el resto del ornato "vegetal", con tratamiento de escasa habilidad. Aunque se le describe como  "capitel corintio con decoración de hojas de acanto en tres alturas", se trata, en realidad, de un capitel corintio con dos coronas de hojas, con los elementos ornamentales habituales en el cuerpo superior (cáliz y conjunto axial), que se han interpretado como un "tercer orden".
Desde lo poco que se percibe, parece que se trata de un capitel realizado en los alrededores del cambio de era.

JAMU1253
Aún está peor conservado el JAMU1253, que ha perdido los extremos angulares del ábaco y casi la totalidad del cuerpo inferior. Tomando en consideración el grueso espesor del labio del Kalathos, la configuración de las volutas interiores, la concepción del conjunto axial, de especial calidad, y la naturaleza del cáliz, se le podría situar durante el siglo I d. JC.

Una de las piezas más interesantes es el capitel JAMU1655. En la cartela lo valoran como "capitel", sin indicar el "orden", contra lo que sucede en la ficha del propio museo en la que se le valora como "capitel jónico". También se le considera concebido con "función constructiva-decorativa".
A mi juicio, también aquí debieran hacerse algunas matizaciones. La primera: en realidad, es un capitel "híbrido", mezcla de capitel jónico y las variedades corintizantes de volutas en S, bien documentados desde tiempos republicanos. Cuenta con más elementos ajenos al jónico que los de este orden; por ejemplo, la estructura define un sólido que comprende una laja de fuste liso, astrágalo y un "cesto" troncocónico que hace pensar en los capiteles corintios y compuestos. De hecho, atendiendo a la estructura, se le podría considerar un capitel compuesto con el cuerpo inferior sin el habitual ornato de hojas de acanto.

JAMU1655
JAMU1655, detalle de uno de los mascarones
Lo más "jónico" acaso sea la sobreelevación rectangular que tiene el ábaco el ábaco sobre
Lo más señero: las volutas en S y, por supuesto, los mascarones animados de los centros de las caras, que hacen pensar en una pieza de cierta excepcionalidad.
Frente a lo que indica la cartela del museo, este capitel también pudo ser tallado para coronar una columna conmemorativa o de cualquier otro tipo, por supuesto, sin otra función arquitectónica que la mera ornamentación o la generación de un hito para enfatizar la presencia de una escultura de cierta entidad simbólica.

Ábaco del capitel JAMU1655
G. Behemerid (919) lo clasificó como "capitel jónico figurado", aunque posiblemente hubiera encajado mejor en su bloque de "capiteles mixtos", y lo atribuyó a la  época augústea... Con las dudas que siempre imponen las piezas de cierta excepcionalidad, contando con los elementos formales y con la sobreelevación del ábaco, no desentonaría en tiempos de Augusto pero tampoco en los años inmediatamente posteriores.

JAMU884
El capitel JAMU884 procede de la Calle Sagrada Familia de Jaén y está valorado como "capitel corintio con representación vegetal de hojas de acanto y volutas". En realidad, es un capitel corintizante equiparable a los de cáliz central, concepción relativamente común en el sur de la Península, tanto en la zona cordobesa como al oeste, en el sur de Portugal. En el blog ya hemos visto algunos similares.
Destacan un ábaco de fuerte concavidad, con moldura en el frente, labio exagerado y ornato mediante hojas carnosas, de concepción no muy sofisticada, tanto en lo formal como en la hechura. A enfatizar la peculiar manera de coronar la hoja central de la cara recogida en la imagen adjunta, mediante flor vista de perfil; las otras dos caras que se pueden ver contienen cálices según fórmulas habituales en todo el universo latino.
Alrededor del año 200.

El capitel procedente del Depósito de Aguas de la Magdalena (Jaén) (JAMU883), se cataloga como "capitel corintio con representación vegetal de hojas muy esquematizadas" sin aportar cronología. Es semejante al anterior.

JAMU883
Interés excepcional tiene el JAMU1253, de estructura relativamente similar a la de los anteriores pero con la salvedad de que no encaja en ninguna de las variedades tipológicas de capiteles corintizantes definidas por Pensabene. Se organiza estructuralmente mediante tres coronas de hojas sin que exista alusión alguna a los elementos habituales en el cuerpo superior de los capiteles corintios. Los brazos del ábaco apenas definen una concavidad somera y el cuerpo superior está más cerca del tronco de pirámide o del prismatoide que del tronco de cono.
Entre los detalles significantes, además del peculiar diseño de los "acantos", alejados de las tradiciones comunes y la concepción peraltada que hace pensar en los corintizantes mencionados líneas arriba, debemos mencionar la banda lisa a modo de collarino, que no parece haber sido retallada.
En la cartela del museo lo valoran como "capitel romano", en este caso, con una parquedad perfectamente justificada. La concepción general y, sobre todo, el diseño del ábaco apuntan a épocas tardías (hacia los siglos V y VI); sin embargo, no existen elementos que podamos vincular con las tradiciones bizantinas, circunstancia que, como ya he mencionado en otras ocasiones, no es anómala en la península Ibérica.
Aunque podría tratarse de un capitel del Pleno Imperio realizada por manos de escasa pericia, lo más razonable es situarlo en la época mencionada, es decir, entre los siglos V y VI.

JAMU1253
El JAMU3070 es, a pesar de su reducido tamaño, otro ejemplar que convierte al Museo de Jaén en un lugar especialmente interesante para los aficionados a estos importantes elementos arquitectónicos. Estructuralmente es un capitel corintio de cuatro hojas angulares y volutas en V, con algunas cualidades que lo singularizan. Entre ellas, el acusado borde del kalathos, que lo distancia de las fórmulas bizantinas sugeridas por las hojas de acanto de folíolos largos y afilados que recuerdan las fórmulas de los capiteles corintios asiáticos de la época de Diocleciano.
También es relevante el carácter del ábaco, de cierta concavidad, que asimismo y con las dudas habituales, pudiera apuntar hacia una época relativamente temprana. El carácter de las volutas, de fuerte volumen, tampoco se acerca a los usos tardíos.
En la cartela lo adjudican a época visigoda, siglos V-VII; a mi juicio y en este caso, ante la inexistencia de elementos específicamente bizantinos y cristianos, sería más razonable desplazar un poco la banda de adjudicación, entre los siglos IV y VI. Época más probable de realización: hacia el año 400.

JAMU3070
El JAMU1757 está demasiado erosionado para percibir otra cosa que una estructura sumaria, alejada de los órdenes convencionales,  su tosca concepción y lo que parece ser una corona de hojas de folíolos paralelos y ápices intermedios con remate en yema de tres hojas. Como he indicado en muchas ocasiones, estos capiteles suelen clasificarse en "época visigoda" y, confieso que en este caso, no sería una valoración descabellada, si aceptamos que durante los siglos VI y VII los artífices hispanos realizaron realmente algún capitel. Su proximidad a fórmulas "degeneradas" de épocas posteriores, bien documentadas al norte del Duero, incluso podrían dilatar el lapso de clasificación.
En todo caso, asumiendo que el capitel procede de algún lugar de la provincia de Jaén (parece haber una confusión en en la ficha ofrecida por el museo), tampoco se debe descartar la posibilidad de que se trate de un capitel de época muy anterior realizado por un tallista ajeno a las tradiciones constructivas y escultóricas romanas. En este caso, esa posibilidad estaría reforzada por un ábaco articulado que podría derivar de fórmulas pre-bizantinas.
Catalogación de compromiso: siglos IV-V.

JAMU1757
Los capiteles de Los Morrones

Aparecieron descontextualizados en Los Morrones (JAMU841 y JAMU82), en un yacimiento que contenía restos romanos y otros de  época visigoda (relieves cristianos). En 1955, Ricardo Espantaleón y Jubes, los describió del siguiente modo:

"Capiteles gemelos en caliza con dibujo de rayado inciso y a bisel. En la parte superocentral (sic) de cada cara presenta un saliente de 3x4 cm. En su decoración, los rayados incisos describen una serie de triángulos inscritos en sucesión decreciente, presentando en los espacios libres una esquematización foliar en las que se aprecia una nerviación central y secundaria. En la parte inferocentral (sic)de cada cara, presentan un rudimento de volutas poco sugeridas. Sus dimensiones son; 016 m. de altura y 0’12 de diámetro en el circulo de su base, y 0’20 por 0’20 en su base superior"

Y culminó la breve descripción de todos los restos del siguiente modo:

La línea estilística de nuestras piezas me hace suponer que, fueron talladas en la segunda mitad del siglo VI o primera del VII, si nien es verdad que, ocmo queda dicho, hemos observado en ellas esa influencia africana que se refleja de Bizancio a través de Antioquía, Alejandría y Cartago, también es cierto, y aquí radica el mayor interés de nuestro descubrimiento, que hemos encontrado notables puntos de contacto con técnicas Ravenenses (sic) y que la particular forma de anclaje con plomo de unas piezas con otras es característica de las construcciones de la región de Arlés

Puede ser importante tener en cuenta que el estudio de R. Espantaleón se hizo en una época especialmente proclive a enfatizar todo lo "visigodo". Para concretar lo que podría interpretar como un juicio exagerado, por no hablar de escaso rigor, puede servir observar que el objeto dibujado en la imagen adjunta fue interpretado como fragmento de "capitel jónico", cuando obviamente es la esquina del ábaco con el remate espiral de la voluta, de un capitel corintio...
Los dos capitelillos son de apenas 15 cm. de altura y se distinguen por una estructura que conserva buena parte de los elementos del orden corinto y, muy especialmente, la articulación del ábaco, fuertemente cóncava y con trazas incisas, que determinan el replanteo de la pieza. En la ficha del museo, que recoge la descripción de Javier Á.Domingo Magaña, se interpretan esas líneas como elementos ornamentales: "El ábaco presenta forma cóncava y se decora mediante tres importantes incisiones horizontales".
Estructuralmente constan de una corona de hojas de ornato sumario y un cuerpo superior en el que se aprecian incisiones paralelas que sugieren volutas angulares; sobre ellas, cuentan con ábaco de fuerte concavidad, también con incisiones paralelas horizontales, y cartelas que en ningún caso hacen pensar en las soluciones bizantinas. Tampoco guardan estrecha relación con los relieves del mismo yacimiento que se podrían relacionar con el primer arte cristiano de la Bética
En suma, con los riesgos que tiene poder afinar en un contexto cultural dominado por la dispersión cultural más o menos incipiente de los años posteriores al siglo III y teniendo en cuenta otra vez la relativa marginalidad del lugar donde aparecieron, me inclino por situar la realización de los capitelillos de Los Morrones en los alrededores del año 400.

JAMU841

JAMU842
El Museo de Jaén también cuneta con un capitel muy erosionado y que ha perdido tres de los cuatro discos angulares, procedente del sur de la provincia,  definido en la ficha, que es accesible mediante Internet, como "capitel corintio". En realidad, es un capitel compuesto califal, como documenta el contario que separa el cesto del cuerpo superior, con un tipo de ornato en el que domina el hueco sobre el ornato; ese detalle es típico de la segunda mitad del siglo X. Muy probablemente seria trasladado desde Córdoba a partir de la "diáspora" de materiales que siguió al fin del califato.

JAMU3104
En el museo también hay dos capiteles más que reflejan la evolución experimentada por estos elementos a partir del año 1000. Aunque estructuralmente son muy similares al anterior o, dicho con más precisión, a los capiteles sin labra fina de la ampliación de Almanzor, se diferencian de ellos por contar con una única corona de hojas, frente a las dos que son más frecuentes durante todo el siglo X. En las cartelas aparecen valorados como taifas, a mi juicio, con buen criterio.

JAMU4856

JAMU1790

sábado, 19 de mayo de 2018

El Museo íbero de Jaén

Acaba de ser inaugurado el Museo Íbero en Jaén, que ya ya ofrece una exposición bastante interesante sobre dicha cultura... en la actual provincia de Jaén. Pudiera parecer una magnífica idea crear un museo dedicado específicamente a los íberos... si estuviéramos hablando de Alemania o de cualquier otro país medianamente civilizado. Hacerlo en España más parece una excentricidad, si contamos que los restos materiales de la "cultura íbera" —sobre ello habría mucho que matizar— han aparecido en una zona muy amplia de la Península, que cubre el litoral levantino, buena parte de Andalucía y de lo que hoy es Castilla-La Mancha, etc.. Desde esos parámetros, sería "natural" que alguien dijeran ¿por qué en Jaén  y no en Elche o en Alicante? Incluso en el País Vasco... Si a ello añadimos los "condicionantes simbólicos, "que últimamente se han concretado en la última —por supuesto, penúltima— instalación del Museo Arqueológico Nacional, se comprenderá que la mente menos crítica pueda inferir la dificultad que entrañaría cualquier empresa concebida con la sana intención de ofrecer una imagen lo más nítida posible de "la cultura íbera" o, si se prefiere, de "las culturas íberas". No quiero ni imaginar lo que sucedería si a quien gestionara el Museo íbero de Jaén se le ocurriera "exigir" la Dama de Elche o cualquier otro objeto "relevante" de procedencia levantina o aragonesa. Tal parece que ni tan siquiera les está resultando fácil contar con piezas aparecidas en yacimientos de otras provincias andaluzas. Según dicen, está previsto que ingresen en el museo piezas de yacimientos "cordobeses" de cierta entidad...  Veremos.
En suma, en el mejor de los casos, seguramente el nuevo Museo Íbero de Jaén se convertirá en un gran museo íbero-andaluz; en el peor, en un museo íbero-jienense.


Al hilo de estas consideraciones, que seguramente habrán hecho los promotores institucionales, considerando la fragmentación taifa de la actividad museística española y teniendo en cuenta las condiciones del actual Museo Arqueológico de Jaén, me pregunto si no hubiera sido más realista haber concebido este museo como el nuevo Museo Arqueológico de Jaén. ¿Habré dicho una tontería?

El museo, de concepción arquitectónica espectacular, pero de dudoso gusto arquitectónico, fue inaugurado el 11 de diciembre del pasado año en situación anómala, porque no asistieron los autores del proyecto que ganó el concurso internacional, fallado en 2003. La idea generadora del edificio actual fue de Javier Maroto y Álvaro Soto, profesores de la ETSA de Madrid, hoy enfangados en un pleito surrealista con la Junta de Andalucía, que, de momento, sólo conoce sentencias contrarias a la entidad gobernada por Susana Díaz. Según los datos recogidos por la prensa, el desencuentro surgió cuando, en el proceso constructivo, hubo que afrontar acciones no contempladas en el proyecto inicial y derivados de la demolición forzada de los muros de la antigua cárcel en cuyo solar se estaba construyendo. Las obras realizadas para construir un aparcameinto en las inmediaciones causaron daños irreparables a lo que se deseaba conservar, para dejar testimonio de que allí hubo una cárcel de infausto recuerdo. Ante el desacuerdo entre los arquitectos y la Junta, ésta decidió rescindir el contrato a ETSA para derivar el encargo al estudio sevillano IDDIP Dirección de Proyectos, hoy, Eddea. Como el edificio apenas se había iniciado, el resultado final, el que hoy vemos, ha de adjudicarse a este último estudio... 
A lo mejor es una casualidad, pero que se sustituyera al estudio ganador por otro "local", es "sorprendente". Si además nos dicen que Javier Maroto y Álvaro Soto están ganando los pleitos puestos a la Junta, por lo que ellos interpretan que fue una decisión contraria a derecho, el asunto hiede peor que el sobaco de Atila.
En todo caso, sería absurdo discutir la espectacularidad del nuevo museo, al menos en las partes que puede ver el visitante del común. Pero no sé si su "diálogo" con el ambiente circundante es convincente; la contraposición de superficies que hacen pensar en planteamientos brutalistas interpretados en claves posmodernas, compaginan mal con un entorno urbano de escasa caracterización.


En la actualidad son accesibles unos pocos metros cuadrados del conjunto, dedicados a una exposición de título demasiado adaptado a los valores políticamente correctos de nuestros días: "Dama, Príncipe, Héroe, Diosa". En ella se puede contemplar una aproximación, a mi juicio bien condensada, a ciertos aspectos de la cultura íbera, a partir de unos cuantos objetos de interés excepcional. Ello debería ayudarnos a entender algunas cuestiones que han aparecido mencionadas en este blog con frecuencia...
A destacar, los relieves de las imágenes adjuntas, procedentes de Cástulo, que documentan la llegada de ciertos elementos ornamentales de raíz griega antes de la romanización. Seguramente realizados entre los siglos IV y III, garantizan la existencia temprana de unos influjos orientales que proporcionarían continuidad a un proceso histórico de conexión con el Mediterráneo oriental bien documentado desde, al menos, el Bronce Final.



También quisiera destacar la "urna de los guerreros" de la necrópolis de Piquia (Arjona), atribuida a la primera mita del siglo I a. J.C, que contiene elementos que hacen pensar en el doble sogueado que en tantas ocasiones ha aparecido en las entradas de este blog. No creo que existan razones para relacionar directamente estos detalle con los ornatos netamente romanos ni, por supuesto, con los bizantinos, pero es obvio que esa relación podría ser bocado de cardenal para los partidarios del formalismo. En todo caso, es de justicia indicar que, posiblemente por influjo griego, los motivos de desarrollo lineal son comunes en la cerámica íbera.

Un proyecto familiar...

Et tu, Brute (Shakespeare, Julio Caesar)

Acabo de borrar un texto de cierta extensión dedicado a valorar los acontecimientos recientes de este país nuestro de charanga, pandereta, boina grande y barretina. Para tranquilizar mi necesidad expresiva, únicamente ofrezco al buen juicio del lector unos pocos renglones, que contienen la conclusión de un análisis seguramente reiterativo pero que puede hacer cualquiera:
Se diría que los líderes de Podemos, con la encomiable intención de proporcionar a sus hijos el mejor futuro posible, han decidido garantizar la "estabilidad económica" de España y esforzarse para que el próximo presidente de gobierno sea el señor Rivera, espejo preclaro de valores liberales.
Entre genéricos femeninos y formulas nominales para fieles aguerridos, a muchos se nos está quedando cara de imbéciles —no ya de tontos— y, francamente, la sensación es muy desagradable.

Imagen toma de la edición de El Plural de la rueda de prensa del 18 de mayo de 2018

jueves, 17 de mayo de 2018

Santa María de los Arcos de Tricio

Santa María de Arcos de Tricio pudiera ser una de las iglesias más apropiadas para hacerse una idea de lo que fue el proceso de uso de un edificio religioso desde su fundación, en los siglos obscuros de la Alta Edad Media, hasta nuestros días. En ella se pueden contemplar diferentes fases constructivas, no siempre fáciles de distinguir, que se afrontaron con otras tantas posibilidades constructivas. Al parecer, la primera iglesia ocupó el actual presbiterio y poco más. En una segunda fase se añadirían las tres naves que definen la actual estructura basilical, levantadas mediante pilares obtenidos apilando fragmentos de columnas romanas y arcos de medio punto. Más tarde el edificio fue remozado con los criterios estéticos propios del barroco... Recientemente fue recuperada con criterios razonables aunque el resultado final moleste a quienes no ven en la arqueología sino una "actividad molesta".



Los guías turísticos y los eruditos locales hablan de una primitiva "iglesia paleocristiana", que fue construida sobre un mausoleo romano... Sin embargo, los datos positivos que refuercen esa "hipótesis tradicional" no están claros; quienes la han estudiado con cierto rigor y profundidad (Caballero, Arce y Utrero) llegaron a la conclusión de que Santa María de Arcos de Tricio, en su estado más antiguo —lo que los guías turísticos consideran los restos del mausoleo romano, es decir, la cabecera de la actual iglesia— , seguía un modelo arquitectónico documentado en otras de Álava (San Román de Tobillas), La Rioja (Coloma, Tricio, Ventas Blancas), el área nororiental burgalesa (La Asunción, San Felices de Oca, San Pedro de Arlanza, Santa Cecilia de Barriosuso y Quintanilla de las Viñas) y Palencia (Hérmedes del Cerrato). Ese conjunto se caracterizaría, ante todo, "por el uso recurrente de sillería romana reutilizada (sic) y la presencia de bóvedas de piedra toba sobre pechinas cubriendo los ábsides". Francamente, reconozco que, por razones inconfesables, me ha hecho cierta gracia el modo de substanciar lo más específico de esa fórmula arquitectónica...
En todo caso, quien durante estos días "explica" la iglesia se inclina por la hipótesis tradicional que también supone forzar los datos sobre la aparición del cristianismo en La Rioja hasta finales del siglo II, tal y como sugiere Maznuel Hernández Urraza (Tricio, 2.000 años de historia). En esa argumentación juega un papel relevante la placa de la imagen adjunta (TATECA IN CRISTO BENE VA/LE IN PACE), que seguramente fue realizada en época posterior.


Desde mi punto de visto, la parte más relevante está en las naves, definidas mediante "columnas" que se construyeron de modo excepcionalmente burdo, superponiendo tambores de columnas romanas, probablemente conseguidas de algún templo de las inmediaciones, junto con fragmentos de capiteles corintios, asimismo, aprovechados con cierta torpeza o, tal vez, con la limitaciones tecnológicas de un momento cultural escasamente capacitado para emular los logros de un pasado progresivamente alejado. El efecto final, condicionado por la pérdida de esbeltez de las columnas originales es muy diferente del que ofrece, por ejemplo, la catedral de Siracusa; como si lo hubiera diseñado un arquitecto o, mejor aún, un maestro de obras de escasa delicadeza en el tratamiento espacial. En todo caso, parece obvio que la voluntad de emular las fórmulas romanas es más clara en el ábside que en las naves y es razonable suponer que, en efecto, el edificio se construyó en dos fases perfectamente definidas.



Frente a las valoraciones de ciertos "eruditos", del propio hecho constructivo se deriva una circunstancia obvia: la iglesia, al menos, no puede considerarse "paleocristiana" en sentido estricto, dado que se construyó con despojos paganos, es decir, cuando el cristianismo ya era una religión refrendada por un poder político que además consintió o propició el expolio de los viejos templos. Y de nuevo, debemos remitirnos al Edicto de Tesalónica (380) para establecer el límite cronológico que, a su vez, podría ayudarnos a situar el momento límite para clasificar esta peculiar iglesia, tanto en la parte del presbiterio como en el de las naves.
Asumidas las dos fases constructivas mencionadas por Caballero, Arce y Utrero, sería lógico deducir que entre la edificación del presbiterio y la nave debió mediar un cierto tiempo, que podría ser amplio (más de dos o tres siglos) si otorgamos carácter determinante a la aparente pérdida de habilidades y de recursos tecnológicos en el manejo de la piedra. Sin embargo, esa disfuncionalidad podría explicarse desde el "sentido común" (recordemos las diferentes fases de la Mezquita Mayor de Córdoba) sin necesidad de recurrir a un lapso amplio de tiempo: bastaría con plantear la hipótesis de que, por la presión de las conversiones masivas, fue necesario ampliar rápidamente la capacidad de la primitiva iglesia. Y esa premura se habría resuelto de modo un tanto prosaico. En otras palabras: a mi juicio, no creo que se pueda descartar la hipótesis de que las dos zonas de la iglesia fueran realizadas con escaso desfase cronológico, a partir del siglo IV.
En todo caso, reconozco que es difícil determinar el "límite cronológico superior". Sabemos que la iglesia está documentada en el siglo XI, pero ese dato apenas tiene otra entidad que la de dejar a cubiertos los escrúpulos metodológicos más rigurosos: obviamente, la iglesia debió ser construida antes de la expansión del Románico.

LTELA03
En suma y como es obvio, la iglesia debió construirse entre el año 400 y el 1100, pero, por desgracia, la carencia de restos culturales claros, impide afinar con mucha precisión y ello abre la puerta a las "hipótesis" más gratas a cada cual. Los autores mencionados, con muchas prevenciones, se inclinan por considerarla iglesia "de resistencia" ("antiguamente" hubiéramos dicho "mozárabe"), construida durante el siglo IX. Con las mismas prevenciones y desde "otra intuición", parece aventurado situarla en el siglo IX, discutiendo la contundencia de las fuentes islámicas. En ese punto, desde éstas hasta sería más razonable "recuperar" a Gómez-Moreno y volver a enfatizar el siglo X, porque durante casi cien años y al amparo de las relaciones sociales, comerciales y militares en toda la Península, pudieron generarse flujos migratorios de cierta entidad como los descritos por Simonet y el sabio granadino. Francamente no creo que los problemas engendrados por las comunidades cristianas durante el siglo IX tuvieran la entidad que, por ejemplo, implicaron los juegos de poder de la época de Abdelrahmán III y el desmantelamiento de los ejércitos de Almazor, nutridos en gran parte por mercenarios cristianos que pudieron regresar a sus lugares de origen.
Pero reconozco que pare fuerzo de la hipótesis mencionada (que fuera realizada durante el siglo IX) en la iglesia de Santa María de los Arcos existe un rasgo que nos podría hacer pensar en un cierto influjo andalusí: un pragmatismo constructivo de escasos escrúpulos que nos remite a las primeras fases de la Mezquita Mayor de Córdoba. En detrimento de esa clasificación, sabemos que ese pragmatismo es cualidad común en la primera arquitectura cristiana del Mediterráneo hasta, cuando menos, los siglos V y VI...

LTELA01
Desde la estricta materialidad de los propios restos, parece más probable que fuera construida en tiempos relativamente próximos al apogeo cultural romano, coincidiendo con la gran expansión del cristianismo, es decir, entre los siglos V y VII, por supuesto, al margen de un influjo oriental (bizantino o islámico) que aquí brilla espectacularmente por su ausencia: no existen ábacos ni, por supuesto, cimacios y los elementos de generatriz curva nos remiten invariablemente a las fórmulas perfectamente consagradas antes de la época de Adriano. En definitiva, las fórmulas estructurales, en este caso, derivan del repertorio romano anterior al siglo IV y ello podría dar pie a dos conclusiones hipotéticas: que la zona quedó al margen de las oleadas orientales, bien porque no llegaran a La Rioja, o que fuera construida antes de que se materializaran las aportaciones orientales y ello reforzaría la hipótesis de que esta iglesia fuera la basílica cristiana más antigua de cuantas existen en la península Ibérica.
Sin embargo, me parece más razonable explicar la construcción de esta iglesia en los alrededores del año 500 con unas cualidades que se explicarían gracias a la escasa implantación de "las modas orientales" acreditada en la zona riojana. Es posible que la rápida decadencia de los talleres cerámicos de Tricio ayuden a entender la marginalidad relativa de la región a partir del siglo III...

LTELA02
La iglesia contiene seis fragmentos de capitel, que definen dos grupos: el compuesto por cinco de ellos y un sexto de diferente concepción y hechura. Los cinco similares ofrecen una estructura que los sitúa en el siglo II, sin que sean posibles mayores precisiones dada la inexistencia de ábacos y, en general, la mutilación todos ellos. El mejor conservado (LTELA03) cuenta con el volutas interiores de cierta entidad y con el eje axial perfectamente definido, tal y como es común en los ejemplares de los siglos I y II. M.A. Gutiérrez Behemerid situó estos capiteles en el siglo II. Sólo indicaré una objeción...

LTELA05

LTELA04
El LTELA06 cuenta con peculiaridades que deben ser destacadas y rompen su integración en el grupo dominante: está tallado conjuntamente con el remate superior del fuste y los tipos de hojas apreciables ofrecen fórmulas más evolucionadas. Parece tentador concluir que, en consecuencia, los constructores recurrieron a dos edificaciones diferentes. No obstante y por las razones expuestas varias veces y documentadas con claridad en el templo de Vienne, es posible que esta pieza procediera de una zona menos cuidada del mismo templo. En todo caso, la confluencia de esa "degradación formal" junto al carácter del astrágalo, muy diferente a los de otros bloques reutilizados, refuerza la hipótesis de una cronología tardía para el LTELA06, tal vez en los alrededores del año 300.

LTELA06
Santa María de los Arcos. Detalle de bloque reaprovechado con astrágalo
Por último, me gustaría enfatizar el carácter del bloque con relieve conservado en Santa María de los Arcos: en la parte inferior se aprecia una banda de "doble sogueado" o "laureado". Es un dato más que ilustra la existencia de este motivo en el repertorio hispano-romano.



No quisiera finalizar esta entrada sin clamar de nuevo en el desierto y destacar las peculiares condiciones de explotación turística y cultural de esta interesantísima iglesia que, como indicaba al comienzo, podría tenerse por una de las iglesias más antiguas de España y además, puede ser considerada como paradigma de una forma de concebir la arquitectura, propia de un momento supeditado a factores de estricta y prosaica funcionalidad. El visitante curioso que llegue a Tricio, salvo contingencia planetaria muy favorable, se encontrará con la iglesia cerrada porque quien posee las llaves vive en Logroño, donde tiene su sede la oficina de turismo, que proporciona su teléfono. Francamente, no entiendo la falta de iniciativas para poner en valor los restos de cultura material sedimentados por el proceso histórico. Da la sensación de que se entiende como "gasto inasumible" pagar a una persona que atienda a los visitantes durante un horario razonable. Al parecer, ni los gestores ni los ciudadanos de ciertas regiones tenemos asumida la importancia que esos elementos tienen desde el punto de vista económico ("infraestructura turística"), desde el punto de vista de la identidad cultural (cohesión del grupo), desde el punto de vista educativo (ilustran la historia), etc. Y francamente, no creo que su contemplación sea incompatible con la visita a alguna bodega de los alrededores...